“Cuando la gente no encuentra algo en Google, se cree que nadie lo puede encontrar. Eso es falso.” Las palabras son de John Matherly, creador de Shodan, el Google Negro. La
génesis del adjetivo calificativo que adorna a este buscador es que
puede desvelar todo aquello que se esconde debajo y detrás (que no es lo
mismo) de la internet superficial a la que recorre Google segundo a
segundo. Así que en vez de buscar en sitios web, Shodan
busca en servidores, se mete en impresoras en red, routers, cámaras web
y todo aquello que tenga un enlace con internet, abriéndonos paso a la
vidriera una de las fallas de seguridad informática más groseras de la
historia.
Segundo a segundo, los robots de Google
recorren los encabezados de las páginas de internet del mundo buscando
información relevante para establecer jerarquías, catalogaciones,
órdenes… en fin, indizar. La lectura de estas páginas se hace mediante
algoritmos que leen determinada información en los archivos que componen
a sitios web y están almacenados en servidores. Pero internet no son
htmls, imágenes, PDFs,
SWF, txt, xcls y tantos otros indizables, esos son meramente sus
habitantes. Detrás de esos contenidos están los contenedores, que en
general son servidores o directamente ordenadores de hogar conectados a
la red. También tenemos a los enlaces a la red, como los routers,
módems, tarjetas y más. Por último en este listado básico, tenemos a los
medios de transmisión, como las cámaras web y otros dispositivos. Todos
estos componentes tienen una identificación cuando se conectan a la red
y también son hallables. De esto se ocupa Shodan.
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